Brevet das Mariñas 300K

Ayer sábado 22 de abril tuvo lugar la primera edición del BREVET DAS MARIÑAS 300K, prueba randonneur que lleva años organizando el Club Ciclista Riazor, pero que por primera vez se ha realizado por este recorrido.

A las 6 de la mañana tomaban la salida, después de las acreditaciones y revisiones de material, un total de 26 randonneurs, de los cuales 15 eran socios del Club, y el resto procedentes de otros clubs de la comarca y otras parte de Galicia y Asturias.

Durísima prueba por su distancia, pro obre todo por el desnivel acumulado, llegando casi a 6.000m de desnivel+.

Lograron finalizar la prueba casi la totalidad de los participantes, con sólo 2 abandonos.

Nos comentan la belleza del paisaje por el que transcurrió la prueba, el buen ambiente y compañerismo entre os participantes y también la dureza del recorrido, lo cual si cabe hace más épica esta distancia.

A continuación os dejamos una selección de imágenes que nos fueron enviando los participantes en el brevet, y el vídeo oficial de la prueba realizado por nuestro compañero Andrés Alvite.

Animamos a los socios que participaron en el Brevet das Mariñas a que dejen su crónica en el apartado de Comentarios

ENHORABUENA A TODOS. SOIS UNOS CRACKS!!!

2 Comments

  1. Hola!
    Un placer haber participado en ese mi primer 300. Coincido con la crónica: el recorrido atravesaba zonas de gran belleza y una climatología idónea para el ciclismo. Tanto la distancia como el desnivel acumulado hicieron que fuera una brevet dura, pero tanto el recorrido como los compañeros de ruta hicieron que fuera un placer. Disfruté mucho. Ahora a descansar y seguir rodando para esos 400, que con suerte los haré en Coruña!
    Salud!

  2. Hola!
    a ver, que se me pasó añadir mi crónica… (a ver si recuerdo bien todo)
    Mi principal objetivo era dormir bien la noche anterior, pero no fue posible… los nervios, el estar fuera de casa, etc volvieron a despertarme demasiado temprano. Esta vez la inscripción fue más rápida y no tardamos en salir todo el grupo juntos. Practicamente rodamos todos juntos hasta Betanzos. Allí, la subida a Irixoa ya fue acomodándonos a cada uno en nuestro lugar. Recuerdo esa bolsa de aire frío en la bajada justo a Irixoa. Creo que a más de uno nos terminó por despejar. Punto de control en Irixoa, tiempo para café, visita al baño y charlar un poco. Afuera, el día ya habia despuntado. Ahora quedaban dos buenos repechos para coronar el Alto da Corda (disculpad si los nombres no son correctos, pues los saco del mapa) con unos 650 mts de altitud (este sería el punto más alto de toda la jornada). El sol aún no había levantado mucho y eso se notaba en las bajadas. La carretera entre Betanzos y Vilalba es de gran belleza, rodeada de prados y bosques. Ya pronto el sol comenzaba a calentar más y el terreno se suavizaba, estábamos en terra chá! Ya el grupo se había estirado y cada uno íbamos en grupetes más pequeños o solos a ratos, pero no era difícil conectar con otros grupos por delante o por detrás. En Vilalba seguimos dirección Mondoñedo, recuerdo que iba con Rubén, David, Abel y otros compañeros más. Ya cerca de A Xesta, creo recordar que Rouco tuvieron que parar por una pequeña avería o ajuste. Nos dijeron que todo estaba bien y seguimos por la nacional, que tiene un firme y un arcén poco agradecidos para su categoría (afortunadamente, por ser sábado y la hora, no había apenas tráfico y podíamos circular con tranquilidad). Yo ahí que me sentí bien y en las subidas iba ligero, así que seguí solo hasta Mondoñedo. Allí conocí a dos compañeros en la plaza de la catedral, a Manuel (de Avilés afincado en Coruña) y el otro compañero de la Canyon que no sé su nombre. Estuvimos tranquilamente, disfrutando del sol y un bocata mientras charlábamos.
    El tramo de Mondoñedo a Viveiro estuvo chulo. Ahí íbamos a tener dos repechines, el primero sería el porto Cruz da Campa (256 mts), antes de llegar a Alfoz y el segundo alcanzamos casi los 500 mts de altitud antes de enfilar ya la bajada hasta Viveiro, siguiente punto de control.
    Llegados a Viveiro creo que todos comimos en Covas. Allí yo me fuí en busca de una postal para mandar a casa y, de nuevo, al igual que en Mondoñedo, no encontré nada. Antes he dicho comimos, pero lo cierto es que yo no. No tenía hambre y no me importaba seguir. 50 kilómetros me bastarían para darme cuenta de que para la próxima brevet es importante comer sólido. Ya me lo dirían después los compañeros. Resultó que luego no podía con las barritas. Me había hartado.
    El tramo de Viveiro a Cariño… ¿qué puedo decir? una maravilla. Me he quedado con ganas de conocer Estaca de Bares, los Acantilados de Limo y cualquier rincón (a buen seguro hermoso) que encuentre por esa zona. Tendríamos unos 4 o 5 repechos cortos y fuertes desde Viveiro. El más largo de unos 3 kilómetros. Después, el rompepiernas habitual que hizo de esta etapa algo mítico.
    Ya enfilando para Fene primero habríamos de superar la subida desde A Ponte de Mera hasta A Cruz Encarnada (unos 310 mts de altitud aprox) y luego ya, una vez más, el constane sube y baja. Algunas veces subes más y otras bajas menos, pero hicimos un grupo de cuatro y la verdad que las subidas se hacían amenas con la buena compañía. Yo, particularmente disfruté las bajadas con Fernando «Genesis-Croix-de-Fer» Rouco. Creo que otro tema aparte de esta brevet, para mi, han sido las bicicletas Genesis. Las he visto en acción y me gustan mucho. Bajando, la de Fernando era un misil. No costaba ver la facilidad con la que bajaba y lo bien que rodaba en el llano. Cuesta arriba tampoco se quedaba atrás (también que hay buenas piernas).
    Llegamos al penúltimo punto de control, esta vez en Fene, y ahí paramos a tomar algo. Yo necesitaba comer, en Cariño me di cuenta de que se me había «arrugaó» el estómago y no andaba fino. Aproveché una pizzeria que en un abrir y cerrar de ojos me prepararon una mini pizza. La parada fue breve. No llegaría a los 20 minutos. Otra vez más nos pusimos en marcha dirección Bastiagueiro. El sol comenzaba a ponerse y el tráfico aumentaba. Aún así no era agobiante en las subidas e íbamos cómodos en las bajadas pudiendo ocupar el carril para nuestra seguridad. Aún así, el dejar atrás la tranquilidad y la soledad de tantos kilómetros recorridos por el incesante movimiento de coches y motos en la carretera me hicieron percibir este tramo de una manera más fugaz. Al ir más concentrado se me pasó más rápido. También la emoción de terminar mi primer 300 hacía que en las subidas pedalease con cierta alegría, pues las piernas funcionanban bien (ya no tanto las posaderas, jeje).
    Llegamos a la facultad aún con luz, aunque no por mucho tiempo. Allí estuvimos un rato, nos sacamos unas fotos, charlamos y nos despedimos hasta la siguiente, hasta los 400 que al parecer prometen.

    Salud a [email protected]!

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