Se acabó la Copa 2018. Viva la Copa!

Todo volvió a empezar en febrero. El invierno, que había llegado tarde, lo compensó con crudeza y días lluviosos durante las semanas previas. Aquel prólogo contrarreloj se hizo con más entereza que fuerza: el corazón quiere bajar piñones mas las piernas ordenan, se declaran en rebeldía y de poco sirve mandarlas callar.

Pasaron los meses y el verano acabó de un golpe breve y violento, como el repecho que lleva a la meta en el Mesón do Bento. Los que con manga corta acudieron a la salida del Club dos días antes se vieron buscando su ropa de abrigo del cajón medio olvidado: por mucho que se vaya a apretar en la última Clásica de la Copa Riazor, un pecho sano y una cabeza sensata precisan adaptarse  a rodar con 4º por Celas de Peiro. Saliendo sin calentar. A 35 kilómetros por hora. A latigazos.

Con la clasificación general todavía por decidirse, los tres contendientes con opciones debían jugar sus cartas: la de endurecer la carrera de inicio con los cuerpos todavía fríos fue la riesgosa bomberada de Fran Ferreiro, necesitado de vencer en solitario para superar en puntos al líder Manolo Prieto, al que le valía aguantar y llegar en grupo al Mesón. Más complicado lo tenía Vicente Iglesias que para levantar la Copa  precisaba superar a los dos anteriores y filtrar a más participantes en el medio.

Pugnaban los participantes en guerras de guerrillas, piques crónicos y vendettas cotidianas en una Clásica breve, dinamítica y excitante. Félix Calvo vive su decimoséptima juventud asombrando con su rendimiento y esa capacidad infinita para luchar cada metro y cada curva con Javi Romar, íntimo rival, otro irreductible que no sabe lo que es ceder y no salir a un ataque. Es de la escuela de Vicente Iglesias, pundonor extraordinario, espíritu sereno e indomable, dientes apretados plantando el dolor al que sigue su rueda: esperando que no sea Manuel «Man» Pérez, súper especialista rodador con un don para la estrategia que cuando pone esas cartas sobre la mesa siempre acaban sucediendo cosas. Algo que parece no afectar a José Salgado, la fiabilidad a prueba de bombas, ninguna adversidad le turba, con un imán que le une siempre con la bicicleta perseguidora, Víctor del Pozo y Dani Galdós siempre están con la dentallada afilada y el espíritu firme. Tuvieron la suerte de ser acompañados por dos amigos: Pablo Franco, que ya es un clásico copero en un par de participaciones, y José Manuel Gontá, que como no va a ser clásico de la Copa Riazor si fue vendor cuatro veces, en 2004, 2005, 2009 y 2010.

Suele la Clásica da Luz repartir suerte en la subida a la cantera, y tras la gélida maceración desde Sigrás a Celas, Fran prosiguió a ritmo en esta subida, pero sin la alocada velocidad que se presuponía. Ocurrió algo decisivo: fueron cayendo los platos grandes (ay, cuando dos días antes se subía en el 52 como si no hubiese un 36) cegados por el prematuro esfuerzo y la temperatura, y Manolo cedió rueda. El primero, necesitado de descolgar al Campeón de Galicia Máster  (un título menor comparado con la Copa Riazor) no se percató de ello, a la vez que Javi saltaba desde detrás para cerrar el hueco, lo que el  líder y más sabedor del grupo no desaprovechó para volver a enganchar y echar por tierra la estrategia del aspirante.

Asfixiante el falso llano más famoso de Coruña, más atrás de la cabeza de carrera las diferencias se marcaron con sudor y entre pulsaciones altísimas. Con la cabeciña dando lo justo, maquinar estrategias para lograr el objetivo de todos en la Copa: llegar primero que los amigos que andan como nosotros, primero, y llegar lo más arriba posible, segundo. En los tramos medianamente llanos todos buscaban con la mirada a Man, que lleva gustoso el cartel de Expreso, y Félix junto Vicente y Jose arañan rabiosamente las opciones de ganar velocidad en cuanto el asfalto verticaliza.

Por delante, a Manolo y Fran se les hace breve el tiempo, porque van bien pero no rápido, no atacan pero no aflojan, no sufren porque uno no va a dejar al otro, y ni en el arrebatado sprint en pendiente del Mesón dejan de ir en paralelo. Es así como arriban a la meta y con Manolo Prieto como ganador de la Copa Riazor 2018.

Resultados Clásica da Luz (puntuaciones suman doble)

  1. -Manolo Farmacias    20 puntos     (52:49 min)
  2. – Fran Ferreiro             20                  (igual)
  3. -Pablo (no socio)
  4. -Javi Romar                 17                   (+1:23)
  5. -Félix                             15                   (+2:00)
  6. -Vicente Iglesias         14                    (+2:04)
  7. -Jose Salgado              13                    (+2:11)
  8. Gontá (no socio)
  9. -Man                              12                   (+3:35)
  10. -Dani Galdós                11                   (+08:15)
  11. -Víctor                           10                   (+08:15)

Categoría General (sin distinción de edad)

-Manolo Prieto: 163 puntos (1º global)

-Fran Ferreiro: 150,5 puntos  (2º global)

-Vicente Iglesias: 142,5 puntos (3º global)

-Javi Romar: 126,5 puntos

-Jose Tajes: 15 puntos

Pro 20/30

Daniel Ríos: 28 puntos (9º global)

Fanny Abelenda: 9 puntos

Iván Montero: 7 puntos

Pro40

Jose Salgado: 81 puntos (6º global)

Víctor de Pozo: 36 puntos

Carlos S: 27 puntos

Dani Galdós: 22

Pro50/60

Félix Calvo: 93,5 (5º global)

Man Pérez: 40 puntos

Antonio Ferreiro: 8 punto

Pichichi 1 punto.

Enhorabuena a todos!

Manuel Prieto logra la victoria en la Copa 2018, que se va a su vitrina junto las de 2002 y 2014.

Completan el podio Fran Ferreiro (1º en 2016, 3º en 2017 y 2º en 2018) y Vicente Iglesias (4º en 2016)

2 Comments

  1. 3.1.4 Los brevets 200 organizados por el CCR suman 20 puntos a todas las categorías individuales para quien las complete habiendo cumplimentado el libro de ruta.

    3.1.5 Existe puntuación por metas volantes???

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