Lost 300

De nuevo en Vila Franca de Xira. Esta vez para participar en “Lost 300”. José Antonio, José Luís, Felipe y nuestro compañero jienense Eduardo, hicimos todo el brevet juntos.

IMG-20170213-WA0003 

Salida en dirección este, atravesando enseguida el Tajo para recorrer las llanuras agrícolas que lo circundan hasta casi Benavente.
A partir de ahí nos adentramos poco a poco en el Alemtejo. Carreteras poco transitadas en general y alguna con poco mantenimiento.
Subimos y bajamos, aunque siempre tirando hacia arriba, suaves colinas rodeados de alcornoques, olivos y vides.
Pasamos Arraiolos y llegamos a Évora Monte donde nos espera unha fuerte subida hasta el castillo, punto más alto de la ruta.

IMG-20170213-WA0006               IMG-20170213-WA0004
Ya de vuelta pasamos por Montemor-o-Novo y de nuevo Lavre y Benavente para regresar a Vila Franca de Xira.
Tal como estaba previsto llovió, sobre todo por la tarde. Viento en contra hasta Évora Monte y después favorable. La temperatura no era muy baja pero unida a la humedad hizo que los que no iban muy abrigados pasaran frio.
En definitiva otro excelente brevet en compañía de randonneurs de Portugal.

IMG-20170213-WA0010                IMG-20170213-WA0009
Pronto volveremos, pero al norte, a Esposende, un sitio ya muy familiar para los randonneurs del Riazor. Se estrena un brevet: CaMinho 200, y sabemos que hai riazores que no se resisten a las primeras ediciones.

Comparte

Síguenos y comparte en:
error

1 comentario en “Lost 300

  1. «PASEO POR LOST 300» Por José Luís Fajardo Santos

    Vila Franca de Xira, llegamos al pueblo y vamos directos al hotel para descargar todo y cenar antes de que cierren los bares, pues suelen cerrar temprano. Esta vez no damos vueltas por el pueblo buscando el sitio. Ya tenemos experiencia y lo conocemos bien gracias a Alfonso, que nos dio un buen paseo por sus calles el día que fuimos a LÁntique 200.
    Nos levantamos a las 6:00 para vestirnos, desayunar y estar sobre las 7:15 en la salida para hacer la revisión de las bicis.
    Pedro Alves, organizador de la parte sur de Randonneur Portugal, se alegra mucho de vernos de nuevo por su tierra y nos saluda como si hubiera pasado años desde la última vez aunque apenas fueran 3 semanas.
    Pasada la revisión, recogemos la credencial y quedamos a la espera del comienzo del evento. Llega Eduardo, un compañero de Jaén que conocimos en LÁntique 200.
    A las 7:45 Pedro hace un Breefing de la ruta mencionándonos, pues está muy orgulloso de que de nuevo nos recorramos 1200 km para participar en otra de sus brevet´s.
    A las 8:00 comenzamos a salir y Felipe ya está de primero. Nunca lo he visto con tanta ansia.
    Comenzamos a rodar a muy buen ritmo a partir de los primeros kilómetros de calentamiento. Hay un viento de cara, que aunque no es muy fuerte, se nota que nos va minando.
    Hacemos un grupo de unas 20 unidades rodando rápido, haciendo relevos entre nosotros y algún Portugués con ganas de guerra, Jose Antonio, Eduardo y un servidor con alguno más marcamos un buen ritmo, que con el aire de cara ya veía que nos iba a pasar factura, pero claro, te ves fuerte y con ganas, el ambiente es inmejorable, las risas no cesan, uno de los de cabeza con música popular… Esto es una verbena en toda regla.
    Llegamos al 1º control, Lavre en el km 82.6 con una media de 28 km/hora. La primera mitad del recorrido es un continuo falso llano con algún repecho que aunque no sea muy fuerte, con el viento de cara que tenemos me ha dejado las piernas calentitas. Tomamos pequeño refrigerio (coca cola y pastelito) y continuamos camino hacia el siguiente control que está en Arraiolos. Salimos con el amigo Pedro Alves, comienza a llover un poco y ya a un ritmo más tranquilo, pues los que venían de cabeza con nosotros ya habían salido y otros muchos del grupo de inicio se habían quedado por el camino a una marcha más cómoda para ellos.
    Por el camino vamos cogiendo a alguno más haciendo un grupito de unos 8 o 9 integrantes. El viento continúa de cara un poco más fuerte y los falsos llanos con repechos pequeños se notan en las piernas. Nos comenta Pedro que el siguiente control es el propio para comer y que el plato principal es la sopa. Plato que nos acompañará durante prácticamente todo la ruta.
    Para llegar a Arraiolo tenemos que subir un repecho de unos 700 mt al 8% que con el dolor de piernas que llevo y la flojera que tengo me parece una pared bestial.
    Entrada en el control nº2, km 124,3. Yo me tomo un plato de sopa y dos bocadillos de carne asada que no me sientan nada mal. Alguno opta por los bizcochos y pasteles en lugar del segundo bocata. Ya estamos algo mojados, pues aunque la lluvia no es muy fuerte es lo suficiente como para que nos vaya entrando la humedad en el cuerpo y con ella el frío. Hay sensación térmica muy baja, aunque la temperatura ambiente no lo sea. Pongo chubasquero y a buscar al control siguiente y mitad del recorrido, Evoramonte.
    Continúan los falsos llanos con repechos y el viento de cara con rachas más fuertes. La comida no me ha llenado las reservas y las pierna no quieren ir, pero como el ritmo aunque alegre es más suave que al principio se va llevando bien.
    Para entrar en Evoramonte hay que subir un rampón entre el 18 o 19% de más o menos 1km empedrado que se me hace durísimo. A Pedro Alves le gusta mucho que además de hacer km, hagamos turismo y como no, nos quiere enseñar el pueblo y el castillo que está dentro de la fortaleza encima de la colina.
    Control nº3 Evoramonte Km 154,8. Sellamos en una tienda de artesanía, compramos un par de recuerdos, sacamos un par de fotos, hace frío, amenaza lluvia de nuevo. Vamos lo normal en las brevet´s. Pongo el chubasquero, Felipe de momento no quiere probar el suyo de goretex ni los guantes de lluvia, por lo que opta por seguir con la equipación puesta al principio.
    Salimos del catillo por el mismo camino de entrada, así que si sufrí antes la subida ahora toca disfrutarla un poco aunque no del todo, pues hay compañeros que están subiendo a duras penas y no me puedo lanzar a gusto por la bajada. Por fin cambia el recorrido, como decíamos por el camino a partir de ahora todo cuesta abajo y nos ponemos a disfrutar de los falsos llanos en bajada a un ritmo más que alegre. Dos Portugueses que van detrás de nosotros nos avisan que nos hemos pasado un cruce. Paramos a verificar que es verdad y tenemos que dar vuelta. Como premio a la equivocación nos toca subir el puñetero falso llano con repecho y viento en contra. Al final nos salen 4,5 km de más por concentrarnos demasiado en disfrutar bajando. Unas risas y una anécdota más para contar la llegar.
    Comienza a llover fuerte, José Antonio y yo vamos bien abrigados, pero Felipe y Eduardo no tanto. (Eduardo va de corto con perneras y manquitos y sin chubasquero).
    Control nº4 Montemor km 211,4. Hace frio, es de noche y llueve. Tomamos sopa caliente y bocata para recuperar un poco. Felipe se pone el chubasquero y los guantes para el agua, Eduardo se cambia la camiseta y como está temblando tanto que no es capaz ni de sujetar la cuchara de la sopa le dejan un maillot de lana de Pedro Alves para que se lo ponga y entre en calor. Gracias a todo esto, deja de llover y se pone una noche fantástica. Rodamos ya los cuatro solos desde hace rato en busca del siguiente control.
    Control nº5 Lavre km 233,3. Tomamos algo rápido y continuamos la marcha. Solo quedan 77 km y tenemos ganas de llegar.
    Vamos rodando a ritmo constante intercalándolo con “ritmo randonneur”. Las piernas aunque duelen responden bien y a relevos vamos avanzando. La tónica de este tramo es que Felipe no es capaz de ver qué tal le funciona el chubasquero, pues desde que se lo ha puesto no ha caído ni una gota. Incluso la luna sale a mirar curiosa entre las nubes.
    Llegamos a un pueblo llamado Benavente a tan solo 20 km de la llegada. José Antonio se encuentra en un gran dilema. Quiere cenar y se nos para delante de una hamburguesería. Paramos a comer algo. Hamburguesa Piri Piri con patatas fritas, Super Bock y a terminar el camino que nos queda.
    Llegando a Vila Franca de Xira comienzan a caer de nuevo unas pocas gotas pero no lo suficiente como para que Felipe pueda ver el resultado de su gran compra.
    Último control, Vila Franca de Xira km 310,4 fin de este día de pedaleo, despedida hasta la siguiente Brevet de los grandes organizadores de Randonneur Portugal y regreso al hotel.
    Como se suele decir la memoria es selectiva y después de acabar de lo único que te acuerdas es de lo bien que lo has pasado con estos grandes compañeros de aventura que he tenido.

    ¡HASTA LA PROXIMA!

Deja un comentario