GRAN RUTA CELTA 2017

El Club Ciclista Riazor ha tenido dos representantes en la GRAN RUTA CELTA 2017 celebrada en la localidad de Noia. FRAN FERREIRO y JOSÉ MARÍA BOUSO tomaron parte en esta prueba.

Fran nos deja su fabulosa crónica de su presencia en esta prueba:

«Escogemos a un transeúnte al azar y le comentamos la idea de hacer 100 km en bicicleta. Miradas de incredulidad que anticipan un «Qué barbaridad» o «eso solo lo hacen los profesionales» serán las respuestas más habituales. Si inquerimos lo mismo a un ciclista familiarizado con la carretera, puede que nos mire con suficiencia a la vez que arrastra algo parecido a un «eso lo hacía mi abuelo con noventaiséis años, so globero».

Un ciclista de montaña se encogerá de hombros para deslizar un «depende». Aunque no sea gallego.

El caso de un ciclista de carretera, que en ocasiones también se atreve con aventuras fuera del asfalto ya se lo puedo decir de primera mano: pues es la Gran Ruta Celta. Lo que pudimos hacer. La opción corta. Cuando la idea inicial era la ultramaratón de 180 km.

Tras la experiencia de la edición anterior, una ruta de gran fondo -muy gran fondo- en bicicleta de montaña, podríamos esperar una edición corregida y aumentada de esa combinación de rápido pisteo y tramos más offroad en unos de los paisajes más sobrecogedoramente hermosos de España, terreno ideal para desplegar una velocidad media abrumadora. Pero como nunca llueve a gusto de todos, en esta edición hemos rodado desde los kilómetros iniciales por un trazado realmente duro, con numerosos segmentos de una pendiente muy elevada -hacia arriba… y hacia abajo- y sobre firmes que en un ejercicio inesperado de justicia poética, penalizaban nuestra poca técnica cuando esperábamos tomar ventaja de nuestro físico y capacidad de aguante. Solo pudimos tirar de esta última, ya que el desgaste fue mucho mayor de lo esperado y los kilómetros que en otras circunstancias caerían por su propio peso más bien acabaron pesando, más a cada pedalada, sobre nuestras piernas y espaldas y ojos. Contra todo pronóstico, solo unos pocos lograron alcanzar el corte para la ruta larga, no estando entre ellos quienes a ustedes les cuenta, que además ya había intuído antes de ese momento que los 180 serían demasiados kilómetros para él. Una lástima, como pena inmensa da rodar por escenarios de hermosura irreal en las alturas que dominan la Costa da Morte por un lado, las Rías Baixas por otra. La playa de Carnota. El Monte Pindo. La ría de Arousa y la Curota. Aldeas donde señoras de pañuelo y luto pastorean las vacas. Cruceiros en encrucijadas donde gracias a Dios, no llegamos a las doce de la noche. Deslizarse bajo el zumbido intimidante de las aspas eólicas. Una pena inmensa el pasar por ahí y no poder detenerse y parar.

Pero como no hay pena que cien años dure, nada para despejar esa melancolía como obviándola porque estás más ocupado en pedalear en modo zombi, alucinando con cómo se acumula el desnivel y por qué, Señor, por qué han puesto otro repecho más al 14% cuando ya queda tan poco, o así suplicamos para que sea, a la meta.»

UNA FOTOS…

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